Primero de Mayo, estamos de fiesta porque hoy cumplimos un año de estar operando formalmente. Todo el mundo dice que un año se pasa muy rápido y con todo lo que hemos hecho, trabajado, con los nuevos proyectos, nuevos amigos, actividades, charlas y eventos, se pasó volando.
Pero si estás llegando aquí recientemente, te preguntarás ¿de dónde salió esto? o mejor aún, ¿por que te metiste a hacer un coworking? ¿Y en Casco Viejo?
Bueno pues, para ti, un poco de historia patria...
Al comienzo del 2010 estaba trabajando como independiente y como todo el resto de los freelancers, trabajaba desde mi casa. Luego de unos meses, abrí una nueva empresa con un amigo y comenzamos a trabajar en buscar nuevos clientes. Cada uno trabajaba desde su casa: yo tenía un escritorio que estaba a dos pasos de la cama, me despertaba y en dos pasos estaba en la oficina.
Después de un tiempo, no tener oficina nos estaba comenzando a afectar un poco con el nuevo negocio (que no era de hacer páginas web), necesitábamos un salón de reuniones o un espacio donde atender a clientes, que no fuera “vamos a tomarnos un café en X o Y lugar”. Así es que comenzamos a investigar los costos de alquiler, pero a una velocidad súper lenta y sin darle mucha prioridad, ya que no veíamos la mudanza de manera muy factible, era algo para “más adelante”.
Pasaron varios meses y seguíamos averiguando alquiler de espacios de oficinas en diferentes lugares. En ese tiempo, algunos amigos que escucharon nuestros planes de montar nuestra oficina privada, nos dijeron: “hey, yo estoy trabajando sólo en mi casa desde hace un año; cuando tengan la oficina, me avisan y la compartimos, me ponen un escritorio allí”. Coincidentemente, otros más me dijeron lo mismo. Al principio iban a ser dos escritorios, luego tres, subimos a cuatro y llegó un momento en que íbamos a tener que compartir un par de escritorios entre varios. No sabíamos dónde íbamos a mudarnos y ya teníamos un asinamiento.
Para ese tiempo, me encontré en el blog de Inc, una entrevista con Tony Bacigalupo, un diseñador web de Nueva York que había abierto su propio espacio de Coworking: New Work City.
Su historia resonó conmigo, ya que se encontraba en una ciudad con costos de real estate súper altos; estaba rodeado de otros freelancers que estaban cansados de trabajar aislados desde casa y realmente no tenía mucho presupuesto para hacer el proyecto.
Para mi, este fue como el “aha moment”. Algo así como “si él pudo, yo también puedo hacerlo..”
Conseguimos un lugar en el Casco Viejo a un precio razonable y en Marzo del año pasado, comenzamos a trabajar en las remodelaciones del espacio.
Luego de un mes de trabajo con nuestro amigo Carlos Amaya y su agencia de diseño y arquitectura, Tecstudio; invitamos a varios amigos que trabajaban independientes y a sus socios a venir a conocerla. En ese tiempo no había salón de reuniones y la cocina era un depósito de materiales y pintura; se podría decir que era un poco ghetto.
La mayoría de ellos les encantó el lugar y tripearon la modalidad de coworking, así es que se convirtieron en los primeros miembros, los fundadores.
Estos son los valientes, los locos, los rebeldes, los inadaptados... y con ellos fue que realmente inició el proyecto; antes, sólo era un salón rectangular vacío.
De esta manera, nace el CascoStation en Mayo del 2011, con los primeros 10 miembros, con una oficina de coworking en el Casco Viejo y con muchas ganas de ir a trabajar a un lugar alado de otros profesionales creativos.
La personalidad de un espacio de coworking depende mucho del “feeling” que los mismos miembros le inyectan; y precisamente así fue que en nuestro caso, nació el nombre del negocio y su branding, cuando ya estaba la gente trabajando allí y como resultado de la cultura que se estaba dando en el espacio. De hecho, el nombre lo propuso Jorge Yau, después de haber pasado como por cinco nombres diferentes.
Y hoy, después de un año, seguimos aquí, ofreciendo un espacio a jóvenes independientes y nuevos empresarios para que lo utilicen como catapulta o plataforma en el inicio de sus proyectos; y como consecuencia se ha creado una comunidad de creativos e independientes que son el alma del lugar.
¡Feliz Cumpleaños, CascoStation!