Coworking no es lo mismo que oficinas virtuales u oficinas compartidas; tampoco es una cafetería, mucho menos, un internet café. Piensa más en palabras como: sinergia, colaboración, camadería e ideas compartidas. Es realmente una agrupación de profesionales independientes en un área de trabajo dentro de una comunidad, donde se incentiva la colaboración e intercambio de ideas entre los miembros.
Trabajar desde casa puede ser una experiencia solitaria, independientemente de cuánta tecnología tenga uno disponible (ya sea e-mail, chat o Skype), la ausencia de interacción física con otras personas puede llegar a ser abrumadora. Luego de un de tiempo, uno comienza a preguntarse: “¿por qué esto no es tan divertido como sonaba inicialmente?”. Para muchos que tenemos la experiencia de trabajar solos, el problema más común es no tener otras personas con quien dialogar y cuestionar ideas y opciones. Dos mentes siempre hacen más que una; la limitación de trabajar en aislamiento afecta de manera palpable la calidad y eficiencia del trabajo de la persona. No solamente es muy importante tener interacciones, sino el juego de ideas, proyectos, sueños y opciones, que no solo cuestionan la calidad del trabajo, sino que hacen una diferencia enorme en los proyectos.
Los espacios de Coworking ofrecen a los profesionales independientes un lugar para trabajar, con las facilidades de una oficina regular (escritorios, sillas de trabajo, internet de alta velocidad, aire acondicionado, salón de reuniones) y algunos otros extras (comedor, bebidas, café, salas de relajación, sofás cómodos, video juegos, etc.), con el beneficio adicional de poder formar parte de una comunidad de profesionales afines - ya sea independientes, emprendedores o innovadores - que comparten conocimientos, recursos y, hasta en algunas ocasiones, proyectos.
